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Parte de la realidad, la cultura, las
costumbres y tradiciones de nuestro pueblo y ayuda a las
familias que vienen de otros lugares a integrarse entre
nosotros.
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Ofrece un modelo educativo abierto a la
trascendencia. Cree en el valor transformador de la religión y
fundamenta este modelo educativo en el evangelio de Jesús y en
la vida y enseñanzas de la Iglesia.
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Integra en la educación la fe y la cultua
para que el alumno aprenda a vivirlas conjuntamente.
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Prepara a los alumnos para aprender de sí
mismos. Considera que el alumno es el principal protagonista de
su crecimiento como persona.
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Potencia las relaciones interpersonales y
la comunicación, de manera que los alumnos se vayan formando en
un clima de confianza y apertura.
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Dedica atención especial al trabajo
intelectual serio y responsable, y orienta a cada alumno para
que consiga el máximo rendimiento según sus posibilidades.
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Acoge y acompaña a cada uno de los alumnos
sin discriminar a nadie.
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Procura que el alumno llegue a ser dueño
de sí mismo, libre, responsable, con una jerarquía de valores
que dé sentido a su vida.
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Favorece la reflexión y el silencio
interior, los hábitos de trabajo individual y en grupo. Acentúa
la dimensión social del proceso educativo y las diversas formas
de trabajo en equipo a fin de favorecer la colaboración y el
intercambio.
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Promueve el respeto y la defensa del medio
ambiente.
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Cultiva la educación moral en las
dimensiones personal, familiar, social y profesional; actitudes
de honradez, cumplimiento del deber, sinceridad y servicio al
bien común.
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Profundiza en los valores del bien-ser en
una sociedad obsesionada por el bien-estar.
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Educa desde los valores evangélicos para
una fe comprometida en la justicia social y la solidaridad.
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Desarrolla progresivamente el sentido
crítico, potencia el uso formativo del tiempo libre, la
participación en grupo y las asociaciones.
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Impulsa la Comunidad Educativa con la
participación activa, coordinada y corresponsable de todos los
estamentos implicados.