VIDA  DE  Mª ANTONIA PARÍS

 

 

      Antonia París es una de las mujeres    que iluminaron con su santidad la Iglesia española del del siglo XIX. Su vida y su obra dejó huella en la historia, su carisma continua vivo y actual, se ha convertido en patrimonio y mensaje de vida  para muchos hombres y mujeres que viven su espiritualidad y quieren continuar  su obra. Las Misioneras Claretianas hoy, siguen haciendo presente y vivo en el mundo este don de gracia que Dios  le concedió .

Itinerario de una vida

      Nace en Vallmoll el 28 de junio de 1813, lugar ubicado cerca de Tarragona. Allí se había refugiado su madre, huyendo de los desmanes de las tropas napoleónicas ya en retirada. Fue bautizada al día siguiente de nacer en la Parroquia Ntra.Sra. de la Asunción de Vallmoll. Son pocos los detalles que se conservan sobre su infancia. Su padre, Francisco París, agricultor económicamente acomodado había muerto tres  meses antes de nacer ella. Su madre Teresa Riera procuró una buena  educación para sus dos hijas (Teresa y Antonia)  en un ambiente familiar. Hizo la Primera comunión a los nueve años

     En sus escritos, ya en edad adulta, hace referencia con frecuencia a su infancia y juventud sin detallar demasiado, a veces se percibe en ella cierta añoranza de estos años. Le parecía  que entonces era  más generosa y entregada. Desde muy joven se dió a la ora-

ción. A sus 13 ó 14 años, quedó impresionada durante la misión dirigida por lo Padres Franciscanos de Escornalbou.Es entonces cuando decide consagrarse totalmente a Dios. En esta época su salud se debilita a causa de los ayunos y mortificaciones que realizaba. La idea fundamental de su vida es agradar a Dios y hacer siempre su voluntad.

Llamada por Dios

     Siempre en apertura y docilidad al plan de Dios sobre su vida, siente que la llama a su servicio en la vida consagrada. Ingresa como  postulante en la Compañía de María el 23 de octubre de 1841, donde permaneció nueve años como postulante debido a que las leyes civiles prohibían la admisión a las Ordenes Religiosas.

Antonia inició su noviciado el 21 de abril de 1850. Durante estos años vivió con intensidad la vida religiosa propia de la Orden, dedicándose con esmero a las tareas apostólicas que le confiaron.

Vocación de Fundadora

       A través de la oración intensa y de la orientación de sus directores fue descubriendo e interpretando una gracia especial  que recibió del Señor y que la marcó durante toda su vida. Era el año 1842, siendo todavía postulante cuando el Señor le hizo ver los males que aquejaban  a la Iglesia y a la Vida Religiosa entendiendo que Dios quería se volviera a una fidelidad

gr    grande  al Evangelio, al estilo de los Apóstoles.

    Hay que tener en cuenta que, en aquel momento histórico, la Iglesia en España sufría una fuerte persecución y las Ordenes Religiosas habían sido disueltas.

    Es a partir de esta fuerte experiencia que se va afirmando en Mª Antonia su vocación de Fundadora de un Instituto apostólico. Como en todas las grandes obras Antonia siente debilidad e impotencia para afrontarla, por eso  con sencillez  y  apertura  de corazón    pregunta a   Dios “...¿ cómo será?...¿ por ventura queréis, Señor y Dios mío, una cosa nueva...?” Ella misma nos dice que su pregunta nacía de un corazón determinado en cumplir la divina voluntad,cueste lo que costare.

    La gracia culmina con la manifestación de su vocación de Fundadora. Dios le sigue manifestando su voluntad de  fundar “... una Orden nueva quiero pero no nueva en la doctrina sino nueva en la práctica...”(aut.7)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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     En 1850 se encuentra  con el Padre Claret al que le presenta su proyecto fundacional tal como Dios se lo había  inspirado. Claret lo ve como obra de Dios.

   Gran prueba  para ella y profundo dolor le supone tener que abandonar la Compañía de María, pero ante todo y sobre todo quiere cumplir la voluntad de Dios y se pone confiada en sus manos. Se le unen un grupo de jóvenes y el 15 de agosto de 1851, en la Catedral de Tarragona, hacen voto de no separarse y atravesar los mares si Dios así lo quiere.

 Antonio Mª Claret, recién nombrado Arzobispo de Santiago de Cuba llama a  Mª Antonia París para fundar, en la Perla del Caribe, la Congregación religiosa que Dios le había inspirado.

    El  25 de  agosto de 1855, el Arzobispo Claret firma el Decreto de erección y el 27 hace su profesión Mª Antonia París en las manos de Claret.  Nace en la Iglesia el nuevo Instituto que tiene como fin principal vivir con radicalidad los consejos evangélicos y, a imitación de los Apostóles, trabajar hasta morir en enseñar a toda criatura la Ley Santa del Señor. Ella une acción  y contemplación, se hace caridad para Dios y entrega en el servicio al  hermano. Esto pide a sus Misioneras: Juntarán la acción con la contemplación, punto el más necesario de nuestro Instituto”.

      En el misterio de María encontraba Antonia el modelo de su propia existencia, como Ella, se siente llamada a vivir contemplativamente, abierta a la obra fecunda del Espíritu y enviada por el Señor a ser portadora de la Palabra,atenta, a las urgencias de la sociedad para encarnar esta Palabra con actualidad teniendo a María como la“gran señal” en su caminar.

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

INICIO

el  Cristo como “ lo único necesario”, centra su        En el itinerario espiritual de Mª Antonia París hay una fuerte moción del Espíritu que la lleva a seguir a Cristo para  estar con El y anunciar el Evangelio . Apoyada en  Cristo como “lo único necesario”, centra su espiritualidad en el “ Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo que abundantemente paga las gracias que El mismo da”.Otro aspecto que define a Mª Antonia París es su amor apasionado por la Iglesia.

 

       Hoy sus hijas, en fidelidad  al Carisma recibido de la  Venerable Mª Antonia París y S. Antonio Mª Claret , continúan la misión, que les confiaron como herencia preciosa . Las Misioneras Claretianas evangelizan en: Argentina, Brasil, Bégica,Colombia, Congo, Corea, Cuba, España , Estados Unidos, Filipinas, Honduras, India, Italia, Japón, México, Panamá, Polonia, Santo Domingo, Venezuela.

        Su misión y trabajo lo realizan especialmente en:

     Su misión y trabajo la realizan especialme    en educación cristiana, Iglesias en formación -misiones- residencias, colaboración en proyectos pastorales a nivel diocesano y parroquial, obras sociales, apostolado con los consagrados, casas de espiritualidad, grupos infantiles y juveniles, pastoral familiar, inserción en barrios marginados...

       La actualidad del Mensaje que Mª Antonia París nos ofrece hoy, debe ayudarnos a vivir con mayor coherencia nuestro compromiso cristiano y captar con fina sensibilidad los problemas, urgencias y desafíos de nuestro momento histórico. El 23 de diciembre de 1993 la Iglesia  proclamó solemnemente sus virtudes heróicas. Sus restos descansan en la  cripta de la Capilla de Reus- España-.