Sentir, sentir, sentir, sentir, sentir, sentir

 
 

 

 

Sentir, sentir, sentir, sentir, sentir, sentir

Sentir, sentir, sentir, sentir, sentir, sentir

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nos hemos reunido una vez más en El huerto de Ribera en La Barraca para aprender a intentar sentir. ¿A qué huelen las nubes? ¿A qué sabe el aire? ¿Cómo tocar con el corazón? ¿Qué ves cuando ves? Esta convivencia pretendía desarrollar nuestros sentidos, hacer que se conmovieran al máximo para dejarnos abiertos a un interrogante: ¿nos atreveremos realmente a sentir en la vida?

Nuestra cultura postmoderna nos arrastra como una avalancha, surfeamos por la vida sin saber que lo hacemos, casi sin mantener el equilibrio sobre nuestras tablas, a una gran velocidad, con la excitación de cosas pasajeras que se esfuman como las olas. Vivimos rápido, sin enterarnos. Nos hemos vuelto insensibles, a veces torpes para comprender las cosas más profundas.

A veces queremos ver a Dios y no podemos. A veces decimos que no está. A veces no entendemos por qué permite que suceda lo que duele, lo que me hace sufrir.

Pero ni siquiera nos detenemos a sentir.

Estas convivencias nos han recordado que no podemos sentir la vida, ver más allá, si no agudizamos al máximo nuestros sentidos. Hemos aprendido a distinguir lo que apenas vemos, lo que apenas oímos, lo que casi jamás sabemos oler, lo que jamás nos atrevemos a tocar. Atreverse a sentir es una forma de descubrir verdaderamente el mundo y acercarnos más a Dios.

Desde el Departamento de Pastoral del centro vivimos con satisfacción estas jornadas – en las que no siempre nos acompañó el clima -. Hemos constatado como la inmensa mayoría disfruta de estos días de descubrimiento, de búsqueda y hasta de silencio. Nos ha impactado la capacidad de silencio que pueden llegar a tener nuestros jóvenes cuando los invitas a empaparse en él, cuando los invitas a buscar lo que con tanta ansia están buscando. Creo que nos han impresionado muchas cosas, pero sobre todo la respuesta agradecida de la mayoría cuando los invitas a reflexionar utilizando las herramientas que ellos necesitan.

-          ¿Os ha gustado? – solemos preguntar al final.

-          Mucho. Nos ha gustado mucho – nos han contestado.

Y esto le da sentido a lo que hacemos.

 Departamento de Pastoral